Nadie podía imaginar

Dolores Ibárruri, secretaria general del Partido Comunista de España en el exilio, pronunció la siguiente frase el 8 de marzo, día de la mujer, de 1946: “Ayudad a los heroicos guerrilleros”.

Nadie, ni siquiera la mujer que había logrado asumir el cargo de dirección del PCE, podía imaginar en aquel tiempo que las mujeres pudieran unirse al movimiento guerrillero. El rol de las mujeres, consideraban, era “ayudar a los heroicos guerrilleros”.

 

 

El juego de las diferencias

Cuando era pequeño me apasionaba el “Juego de las diferencias”. Cuando todo el mundo en la casa estaba durmiendo me escondía debajo de la mesa con el periódico bajo el brazo. Llevar el periódico doblado bajo el brazo me parecía una actitud muy adulta. En una de las hojas finales, justo debajo de los mapas con soles, nubes y truenos, encontraba las dos viñetas que estaba buscando. Dos viñetas dibujadas en paralelo que eran similares, practicamente iguales, salvo por diminutos e invisibles detalles. Sutiles y pequeños, pero que marcaban una gran diferencia. No era lo mismo un hombre con una sortija en el dedo que sin ella, o una chica con una falda que cubría sus rodillas o las mostraba. No era lo mismo.

Recordado aquel viejo juego de las diferencias he pensado proponer uno sobre el lenguaje. Situémonos en el contexto. España, años cuarenta. Dictadura franquista. Sería algo así:

  • El bandolero Manuel Pérez Berenguer, más conocido como “El Mota”, fue fusilado  el 17 de julio de 1945.
  • Carmen Vizcaíno González, amante del bandolero “El Mota”, fue encontrada muerta el 15 de abril de 1944.

Todos los informes oficiales y la documentación de la época transmiten esta información. Datos que podrían parecer neutrales e incluso con contenidos similares (nombre del fallecido y fecha de la muerte), pero que en realidad esconden un universo de significados.

Primero habría que decir que cuando los informes oficiales hablan de “bandoleros”, en realidad se están refiriendo a guerrilleros antifranquistas. La dictadura no quería dotar de un contenido político a la Resistencia, por lo que simplemente lo vinculó con la criminalidad. Pero vayamos más al fondo. Manuel Pérez Berenguer en los documentos oficiales alcanzaba la categoría de “bandolero”. Carmen Vizcaíno González, sin embargo, tan sólo era identificada como “amante”. “Amante de”, para ser más exactos. Carmen no tiene identidad ni significado salvo por el hecho de ser “amante de” Manuel, mientras Manuel tiene su propia personalidad por ser -él mismo- “bandolero”. El lenguaje de los informes sigue los parámetros de la época y arrebata la propia identidad de Carmen. ¡Que otra iba a hacer Carmen en la sierra -nos quieren decir- si no era seguir a su amante! La mujer no tiene agencia ni capacidad de acción política. Eso es lo que el lenguaje, bajo un disfraz de neutralidad, nos está diciendo. Esos son los significados que transmiten y que llegan hasta nuestros días.

El problema es que Carmen fue una guerrillera. En la guerrilla antifranquista no hubo muchas mujeres -no superaron la treintena-, pero Carmen fue una de ellas. Y sí, era amante de Manuel. Igual que Manuel era amante de Carmen.

En este juego de las diferencias que he propuesto, para terminar, podríamos realizar un divertido ejercicio de invertir los términos:

  • Manuel Pérez Berenguer, amante de la guerrillera “Carmen”, fue fusilado el 17 de julio de 1945.
  • La guerrillera Carmen Vizcaíno González, más conocida como “Carmen”, fue encontrada muerta  el 15 de abril de 1944.

Puede parecer igual, pero no lo es. Así es el juego de las diferencias.

 

Las puertas de un mundo

La historia a veces abre las puertas de un mundo o de muchos mundos. En este nuevo blog, en el que tengo depositadas muchas esperanzas, intentaré recoger y contar pequeñas historias de mujeres comunes, la mayor parte desconocidas, que pasaron por la experiencia guerrillera, tanto en España como en América Latina. Un universo poco conocido pero que abrió las ventanas al mundo a gran cantidad de mujeres.

Milicianas