Homenaje a Julio Aróstegui: maestro, compañero, amigo

                               Collage Carnavalesco
Julio Aróstegui, Ana Martínez Rus, Gutmaro Gómez y Jorge Marco
              Gutmaro Gómez Bravo, Julio Aróstegui y Jorge Marco
                                            Madrid, abril de 2011
            Julio Aróstegui, Gabriela Águila y Jorge Marco
              Julio Aróstegui, Gabriela Águila y Jorge Marco
                     (Universidad Complutense de Madrid)
                                      Noviembre 2012
         Gabriela Águila, Julio Aróstegui, Jorge Marco,
                      Luciano  Alonso y Julio Prada.
                Universidad Complutense de Madrid
                                  Noviembre 2012
                Jorge Marco, Miguel Ángel del Arco y Julio Aróstegui
                                    Granada, febrero de 2010
                                     Julio Aróstegui y Jorge Marco
                                             Madrid, abril de 2011

La complainte du partisan

Anna Betoulinsky nació en San Petersburgo en 1917, justo al estallar la revolución de octubre. Unos años después llegó la primera tragedia. Su padre, detenido por las autoridades soviéticas, había sido fusilado. Anna, su madre y su hermana huyeron de la Unión Soviética y se refugiaron en Francia.

Anna Betoulinskyes es más conocida por su nombre artístico, Anna Marly. A finales de los años treinta iniciaba su carrera de bailarina y cantante sobre las tablas de pequeños teatros en París, cuando la guerra irrumpió de nuevo en el continente. Ella no podía recordar la guerra anterior, pero podía ver los más dramáticos recuerdos en la mirada de su madre.

Tras la ocupación de Francia y la instauración del régimen de Vichy, Anna Marly empezó a idear el modo de salir de país. Su familia había huido de Rusia para escapar del terror soviético y no pensaba quedarse para sufrir el terror del fascismo. A comienzos de 1941 Anna Marly logró llegar a Londres y unirse a la Francia Libre.

En 1943, en un Londres asediado por las bombas, la joven Anna Marly y Emmanuele d´Astier -un miembro de la resistencia- compusieron la canción La complainte du partisan, que es mismo año fue emitida por la BBC. Desde las costas británicas la voz libre de Francia erigía un homenaje a los luchadores por la libertad.

La complainte du partisan, donde se recoge la historia de un partisano francés, se convirtió en una de las canciones más populares de la época y un símbolo del antifascismo. Décadas después ha sido interpretada por decenas de cantantes en todo el mundo, entre los que cabría destacar la extraordinaria versión de Leonard Cohen. Anna Marly también fue autora, junto a Joseph Kessel y Maurice Druon, de Le Chant du partisans, que terminaría convirtiéndose en el himno de la resistencia francesa. En cualquier caso, yo me quedo con la sonoridad aterciopelada de La complante du partisan y su estribillo:

Oh, el viento, el viento sopla.
A través de las tumbas el viento está soplando.
La libertad pronto vendrá.
Entonces saldremos de las sombras.

Anna Marly murió en Canada en el año 2006. Todavía se recuerda su enorme y hermosa sonrisa. Su música. Sus letras. Y su voz.

Versión original

Les allemands étaient chez moi
On m’a dit résigne toi
Mais je n’ai pas pu
Et j’ai repris mon arme.

Personne ne m’a demandé
D’où je viens et où je vais
Vous qui le savez
Effacez mon passage.

J’ai changé cent fois de nom
J’ai perdu femme et enfants
Mais j’ai tant d’amis
Et j’ai la France entière.

Un vieil homme dans un grenier
Pour la nuit nous a cachés
Les Allemands l’ont pris
Il est mort sans surprise.

Hier encore nous étions trois
Il ne reste plus que moi
Et je tourne en rond
Dans la prison des frontières.

Le vent souffle sur les tombes
La liberté reviendra
On nous oubliera
Nous rentrerons dans l’ombre.

Versión de Leonard Cohen

When they poured across the border
I was cautioned to surrender,
This I could not do;
I took my gun and vanished.

I have changed my name so often,
Ive lost my wife and children
But I have many friends,
And some of them are with me.

An old woman gave us shelter,
Kept us hidden in the garret,
Then the soldiers came;
She died without a whisper.

There were three of us this morning
Im the only one this evening
But I must go on;
The frontiers are my prison.

Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then well come from the shadows.

Les allemands etaient chez moi,
Ils me dirent, signe toi,
Mais je nai pas peur;
Jai repris mon arme.
Jai change cent fois de nom,
Jai perdu femme et enfants
Mais jai tant damis;
Jai la france entie`re.
Un vieil homme dans un grenier
Pour la nuit nous a cache,
Les allemands lont pris;
Il est mort sans surprise.

Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then well come from the shadows.

Versión en castellano:

Cuando atravesaron la frontera,
me habían advertido para que me rindiera.
No podía hacerlo.
Cogí mi pistola y me escapé.

He cambiado de nombre tantas veces.
He perdido a mi esposa y mis a mis hijos.
Pero tengo algunos amigos,
algunos de ellos están conmigo.

Un anciana nos dió refugio.
Nos escondió en el desván.
Entonces vinieron los soldados.
Murió sin dar un suspiro.

Había allí tres de nosotros aquella mañana.
Sólo quedo yo por la tarde.
Pero debo continuar.
Las fronteras son mi prisión.

Oh, el viento, el viento sopla.
A través de las tumbas el viento está soplando.
La libertad pronto vendrá.
Entonces saldremos de las sombras.

Los alemanes estaban en mi casa.
Me dijeron que me identificara.
Pero no tengo miedo.
Retomaré las armas.
He cambiado de nombre un centenar de veces.
He perdido a mi esposa y a mis hijos.
Pero tengo algunos amigos.
Tengo a Francia entera.
Un anciano, en un granero,
nos escondió por la noche.
Los alemanes lo capturaron.
Murió sin sorpresa alguna.

Oh, el viento, el viento sopla.
A través de las tumbas el viento está soplando.
La libertad pronto vendrá.
Entonces saldremos de las sombras.

Nadie podía imaginar

Dolores Ibárruri, secretaria general del Partido Comunista de España en el exilio, pronunció la siguiente frase el 8 de marzo, día de la mujer, de 1946: “Ayudad a los heroicos guerrilleros”.

Nadie, ni siquiera la mujer que había logrado asumir el cargo de dirección del PCE, podía imaginar en aquel tiempo que las mujeres pudieran unirse al movimiento guerrillero. El rol de las mujeres, consideraban, era “ayudar a los heroicos guerrilleros”.